-Ufff.. cansada del trabajo- dijo ella contestándole cuando le preguntó un cariñoso ¿cómo estás mi princesa?
-¿Quieres ir a comer algo?- dijo él.
- Sí claro, vamos.- sin negarse a uno de los indispensables placeres de la vida.
- ¿Dónde quieres ir?- sin perder el tono frenético preguntó.
- Mmm... con vos adónde quieras- habría dicho ella ¡claro!... pero en lugar dijo -¡sorpréndeme!- o bueno.. tal vez solo contéstó -a dónde tu quieras amorcito-... todos sinónimos...
-Ah si... yo conozco un lugar- fijándose en su navegador inalámbrico.
Camino a la montaña iban los dos, subiendo, subiendo, casi tocando las estrellas. Muchas luces y colores, centelleantes bailaban en el firmamento como si nunca antes los hubiesen visto juntos.
Unas flechas, direcciones, carretera y al fin, ahí estaba el lugar, escondido cual tímido geranio bajo la luz de la luna. Frío espacio, primero extraño vacío, pero luego... luego sigue la historia.
-La tercera es la vencida- quiso delatarse de alguna forma, cuando ella le preguntó que era ya una magnifica gira por todos los miradores del país.
-¿Vencer? ¿Qué quieres vencer?-preguntó -¿o es a mí a la que quieres vencer?- tratando de comprobar su teoría.
-No, no, yo ya te vencí... digo... te convencí de estar conmigo- risueño contestó.
Ah la bella vida de dos enamorados, inundando sus ojos con ambiciosas ilusiones, confirmando que ambos sienten lo mismo.
-¿Quieres ir a caminar? Hay un jardín muy bonito en la parte de atrás- planeadamente la invitó.
-Mejor no- dijo ella - hace mucho frío- contestó mientras pensaba que el mesero podría creer que no iban a pedir nada.
-Está bien- y le dio su chaqueta de cuero luego de extraer disimuladamente algo del bolsillo.
Ya la segunda pista parecía muy obvia... y ¿si es? y ¿si no es? ¿de rodillas?... ¡no!... se decía... ojalá lo haga otro día, no ando del mejor ánimo en "mis días"...
-voy al baño... ya regreso...- se fue, mientras él esperaba con ansias...
-Vamos aerdnA.. ¡ánimo! Todo está en la actitud con que se tomen las cosas- conversaba con la ella del espejo.- muy bien, si pasa bien.. y sino... ahi pasará luego... ¡pero con buena cara!... no vaya a ser que lo asustes y lo pongas más nervioso- se terapeó.
-¡Hola! ¡regresaste preciosa! ¿Todo bien por ahi?- - Sip, todo tranquilo...- sonriendo cálidamente.
-¿Te parece si nos movemos adentro? Hace frío por aquí-
-Claro, mientras pueda seguir disfrutando de esta hermosa vista... ¿por qué no?-
A la luz de las velas se asomaron dos típicos platos, acompañados de dos alegres bebidas y unos relucientes cuchillos que hacían notar la ansiedad con que se aproximaban los afilados elementos.
-Mmm... ¡esto es vida! Hacer y ser lo que se idealiza... ese es "El Secreto"- intelectualmente comentó él.
-Interesante apreciación, ojalá el postre esté igual de bueno-. Más tarde la mezcla de leche con azúcar y coco no llenó exactamente las expectativas... en fin... nada de lo que pasara durante esa velada podría superar lo que ocurriría después.
Repasando la apretada agenda que se avecinaba, con compromisos de estudios y trabajo, se puso un poco tenso el ambiente. -Voy al baño- se fue ella
Volvió y el ya estaba pagando el precio de "vivir la buena vida". -La idea no era arruinar la noche con esas pequeñeces- pensó muy adentro mientras lo abrazaba en busca de una respuesta afirmativa.
-Vamos... tranquila... afuera está lindo- amorosamente contestó.
-Caminemos- dijo ella.
Afuera, un jardín los esperaba, en las inmediaciones del océano de estrellas y luces, mares de colores y sensaciones de larga espera. Seguía haciendo frío. Él la abrazaba. Luego hablaban.
-He estado pensando...-se detuvo- ¿Quieres ser mi esposa?- directamente preguntó.
Ya para ese entonces ella sollozaba con gran recocijo, el sueño de tantos años se hacía realidad, era más que un principe en un país encantado, el corcel no era necesario y la joya... la joya sigue siendo hermosa... aunque no imprescindible. Él luego le confesaría que la había obtenido desde hacía mucho tiempo. No era el hecho de la joya, o el acontecimiento, eran las fichas que se jugaban, ya entrelazadas unas con otras, precisas en el tiempo y espacio. El cosmos dirigía la orquesta, la brillante melodía resonaba en el interior y el Padre tiempo había marcado la hora. ¡Ya era hora! Todo bajo el cielo tiene su hora... y esa era la de ellos.
-¡Sí!- exclamó ella.
Y el resto es historia...
Desde la copa del árbol...
lunes, 21 de enero de 2013
miércoles, 22 de febrero de 2012
HOY es uno de esos dias para atesorar
(Discurso pronunciado en la graduación ordinaria del Instituto Tecnológico de Costa Rica el 22 de Febrero de 2012 en el Teatro Melico Salazar)
En un abrir y cerrar de ojos dejamos de ser niños y nuestros padres sin querer soltaron nuestras manos para dejarnos volar, siempre a la vista pero llegada la hora de emprender un camino, se hicieron a un lado para permitirnos vivir, experimentar y llevar por nosotros mismos la carga de la vida. Parece que fue ayer cuando siendo imberbes colegiales, empezamos a soñar con la vida universitaria y lo que esta traería, sin saber con certeza cuál sería el futuro que nos esperaba.
Dejamos a padre y a madre, hermanos, tíos, primos y vecinos, novias, novios y hasta mascotas, la comodidad de nuestro hogar y de nuestra confortable vida, y emprendimos una de las mejores aventuras que un ser humano puede vivir. Cambios, cambios y más cambios, nuevo lugar, nueva comida, nuevas personas, nueva vida… mas llevando en el pecho tallado un nombre, un apellido, una ciudad, un país, una identidad; enarbolado en el corazón el orgullo de lo que somos y de dónde venimos, eso… ¡Eso nunca cambia!
Entregamos en manos de esta institución nuestros sueños, esperanzas e ilusiones, con la promesa de que al finalizar nuestras metas serían alcanzadas con gran satisfacción. Al inicio parecía ser una carrera interminable y no veíamos la hora para que finalizara, mas al culminar no deseamos que acabe ¡qué paradoja la de la vida! Sin duda alguna no cambiaríamos por nada nuestra vida universitaria, llena de emociones y nuevos sentimientos, amores y desamores, amistades y enemistades, grandes alegrías y profundo enojo, gritos mudos y aturdidores susurros de liberación, inolvidables aromas, colores y figuras, memorables lugares y sobre todo de su cálida compañía.
¡Cómo olvidar las noches sin sueño o los días sin vida! Las vacaciones doradas que parecían nunca avecinarse o los bellos veranos inmersos en números y letras; escaso dinero e insaciable apetito, ese curso repetido y ese profesor obstinado. ¡Qué hermosos recuerdos! Pero sería pecado capital transportar al presente solamente los que parecían ser lúgubres días, de lluvia perpetua y viento feroz. Más hermoso el recuerdo de esa sonrisa, de esa palmada en la espalda, de ese abrazo, de esa hora del café, de esa risa contagiosa o esa amena e interminable conversación, esa canción y ese baile. La satisfacción de un examen ganado, una prueba superada, en fin… de una meta alcanzada.
Pero aún más penoso sería olvidar a aquellas personas que hicieron posible que estemos hoy aquí, nuestros padres, hermanos y hermanas, familiares en general, amigos y amigas, compañeros, profesores, mentores, quien quiera que haya de alguna u otra forma influenciado y aportado de manera significativa para que hoy obtengamos este título. A todos y todas gracias. A nuestro Dios, ese Ser Supremo, de quien todas las más divinas y perfectas creaciones testifican de su existencia, desde el átomo hasta la infinidad del universo, quien nos dio la vida y nos permite día con día seguir viviendo, a El gracias.
No en vano pasamos horas, días, semanas, meses y años, algunos más que otros sí, pero al fin y al cabo dando pasos, pequeños y grandes, lentos y apresurados, pasos que nos acercaban cada vez más a la meta. “Todo esfuerzo era ya en realidad un éxito”.
No es casualidad que estemos hoy aquí recibiendo este título, justo en este momento, en este lugar y con las personas que nos rodean. Todo en nuestra vida tiene un propósito, y vivir no es más que encontrar los propósitos de cada una de las cosas que ocurren, a veces disfrazadas de coincidencias y/o casualidades. Sin embargo en la búsqueda de esos propósitos nos damos cuenta de lo que es realmente importante, y lo superfluo queda en el olvido.
Cuando las vicisitudes atacan con mayor furor es cuando realmente podemos atesorar lo maravilloso de nuestra existencia y lo que es en verdad duradero. Los pequeños actos de gratitud y de servicio al prójimo, la amistad verdadera que trasciende el espacio y el tiempo, el amor incondicional y la maravilla de las creaciones que nos rodean, son de esas verdades absolutas y eternas que no se desvanecen con lo terrenal.
Entramos en esta institución con un nombre, con nuestro nombre, nuestra identidad, y salimos hoy con un agregado, con el nombre del Instituto Tecnológico de Costa Rica plasmado en nuestros semblantes, siendo ahora representantes de una de las más grandes y prestigiosas casas de enseñanza de nuestro país. Nuestra alma máter que nos acogió en sus brazos desde el principio, la cual se convirtió en un ente vivo, un ser cambiante y dinámico, fue una con nosotros y nos proporcionó lo necesario para defendernos ante un mundo lleno de complicaciones pero sobre todo de oportunidades; donde lo importante es saber a dónde queremos llegar, pues de lo contrario realmente no importa donde lleguemos.
Ha sido siempre nuestra responsabilidad, y ahora con un mayor peso, la de ser críticos ante los problemas que día a día aquejan a nuestra sociedad, a nuestras familias y comunidades, y por lo tanto debemos siempre pensar ¿qué hemos hecho al respecto para ser parte de la solución? O ¿Qué haremos entonces para serlo? Y que esta no sea solamente una reflexión del día a día sino en verdad un principio de acción. Porque lo cierto es que el mundo no va a cambiar si nosotros no lo hacemos. Bien dijo Mahatma Gandhi que debemos ser el cambio que deseamos ver en el mundo.
Ahora salgamos al mundo a cosechar los frutos de nuestros sacrificios y esfuerzos, pero también a regar nuevas semillas y a segar nuevas cosechas. Propongámonos dar siempre lo máximo de lo mejor de nosotros mismos en cada una de las nuevas responsabilidades que tengamos, siempre con gran profesionalismo, bajo los estandartes de la justicia, la honestidad y la transparencia, siendo respetuosos y sobre todo exigiendo reciprocidad. ¡Que no existan tales excusas como la relatividad de la moral y la ética! no debemos dar cabida en nuestro ámbito profesional ni personal para la corrupción o tratos ilícitos e inmorales en ninguna medida. Cada uno de nosotros está en sus plenas facultades para hacer lo que es correcto.
Seamos valientes en defender siempre lo que creamos verdadero y correcto, seamos parte de la solución y sobre todo seamos estandarte para el mundo que nos rodea, y fieles testigos de que la educación es en verdad la clave del éxito y la llave para mejorar la situación socioeconómica de toda sociedad, una inversión que traerá ganancias por generaciones de generaciones. ¡Que atesoremos en nuestros corazones lo que es realmente importante y duradero!
Graduados 2012, ¡HOY es uno de esos grandes días para atesorar!
Muchas gracias.
Andrea Navas Asturias
En un abrir y cerrar de ojos dejamos de ser niños y nuestros padres sin querer soltaron nuestras manos para dejarnos volar, siempre a la vista pero llegada la hora de emprender un camino, se hicieron a un lado para permitirnos vivir, experimentar y llevar por nosotros mismos la carga de la vida. Parece que fue ayer cuando siendo imberbes colegiales, empezamos a soñar con la vida universitaria y lo que esta traería, sin saber con certeza cuál sería el futuro que nos esperaba.
Dejamos a padre y a madre, hermanos, tíos, primos y vecinos, novias, novios y hasta mascotas, la comodidad de nuestro hogar y de nuestra confortable vida, y emprendimos una de las mejores aventuras que un ser humano puede vivir. Cambios, cambios y más cambios, nuevo lugar, nueva comida, nuevas personas, nueva vida… mas llevando en el pecho tallado un nombre, un apellido, una ciudad, un país, una identidad; enarbolado en el corazón el orgullo de lo que somos y de dónde venimos, eso… ¡Eso nunca cambia!
Entregamos en manos de esta institución nuestros sueños, esperanzas e ilusiones, con la promesa de que al finalizar nuestras metas serían alcanzadas con gran satisfacción. Al inicio parecía ser una carrera interminable y no veíamos la hora para que finalizara, mas al culminar no deseamos que acabe ¡qué paradoja la de la vida! Sin duda alguna no cambiaríamos por nada nuestra vida universitaria, llena de emociones y nuevos sentimientos, amores y desamores, amistades y enemistades, grandes alegrías y profundo enojo, gritos mudos y aturdidores susurros de liberación, inolvidables aromas, colores y figuras, memorables lugares y sobre todo de su cálida compañía.
¡Cómo olvidar las noches sin sueño o los días sin vida! Las vacaciones doradas que parecían nunca avecinarse o los bellos veranos inmersos en números y letras; escaso dinero e insaciable apetito, ese curso repetido y ese profesor obstinado. ¡Qué hermosos recuerdos! Pero sería pecado capital transportar al presente solamente los que parecían ser lúgubres días, de lluvia perpetua y viento feroz. Más hermoso el recuerdo de esa sonrisa, de esa palmada en la espalda, de ese abrazo, de esa hora del café, de esa risa contagiosa o esa amena e interminable conversación, esa canción y ese baile. La satisfacción de un examen ganado, una prueba superada, en fin… de una meta alcanzada.
Pero aún más penoso sería olvidar a aquellas personas que hicieron posible que estemos hoy aquí, nuestros padres, hermanos y hermanas, familiares en general, amigos y amigas, compañeros, profesores, mentores, quien quiera que haya de alguna u otra forma influenciado y aportado de manera significativa para que hoy obtengamos este título. A todos y todas gracias. A nuestro Dios, ese Ser Supremo, de quien todas las más divinas y perfectas creaciones testifican de su existencia, desde el átomo hasta la infinidad del universo, quien nos dio la vida y nos permite día con día seguir viviendo, a El gracias.
No en vano pasamos horas, días, semanas, meses y años, algunos más que otros sí, pero al fin y al cabo dando pasos, pequeños y grandes, lentos y apresurados, pasos que nos acercaban cada vez más a la meta. “Todo esfuerzo era ya en realidad un éxito”.
No es casualidad que estemos hoy aquí recibiendo este título, justo en este momento, en este lugar y con las personas que nos rodean. Todo en nuestra vida tiene un propósito, y vivir no es más que encontrar los propósitos de cada una de las cosas que ocurren, a veces disfrazadas de coincidencias y/o casualidades. Sin embargo en la búsqueda de esos propósitos nos damos cuenta de lo que es realmente importante, y lo superfluo queda en el olvido.
Cuando las vicisitudes atacan con mayor furor es cuando realmente podemos atesorar lo maravilloso de nuestra existencia y lo que es en verdad duradero. Los pequeños actos de gratitud y de servicio al prójimo, la amistad verdadera que trasciende el espacio y el tiempo, el amor incondicional y la maravilla de las creaciones que nos rodean, son de esas verdades absolutas y eternas que no se desvanecen con lo terrenal.
Entramos en esta institución con un nombre, con nuestro nombre, nuestra identidad, y salimos hoy con un agregado, con el nombre del Instituto Tecnológico de Costa Rica plasmado en nuestros semblantes, siendo ahora representantes de una de las más grandes y prestigiosas casas de enseñanza de nuestro país. Nuestra alma máter que nos acogió en sus brazos desde el principio, la cual se convirtió en un ente vivo, un ser cambiante y dinámico, fue una con nosotros y nos proporcionó lo necesario para defendernos ante un mundo lleno de complicaciones pero sobre todo de oportunidades; donde lo importante es saber a dónde queremos llegar, pues de lo contrario realmente no importa donde lleguemos.
Ha sido siempre nuestra responsabilidad, y ahora con un mayor peso, la de ser críticos ante los problemas que día a día aquejan a nuestra sociedad, a nuestras familias y comunidades, y por lo tanto debemos siempre pensar ¿qué hemos hecho al respecto para ser parte de la solución? O ¿Qué haremos entonces para serlo? Y que esta no sea solamente una reflexión del día a día sino en verdad un principio de acción. Porque lo cierto es que el mundo no va a cambiar si nosotros no lo hacemos. Bien dijo Mahatma Gandhi que debemos ser el cambio que deseamos ver en el mundo.
Ahora salgamos al mundo a cosechar los frutos de nuestros sacrificios y esfuerzos, pero también a regar nuevas semillas y a segar nuevas cosechas. Propongámonos dar siempre lo máximo de lo mejor de nosotros mismos en cada una de las nuevas responsabilidades que tengamos, siempre con gran profesionalismo, bajo los estandartes de la justicia, la honestidad y la transparencia, siendo respetuosos y sobre todo exigiendo reciprocidad. ¡Que no existan tales excusas como la relatividad de la moral y la ética! no debemos dar cabida en nuestro ámbito profesional ni personal para la corrupción o tratos ilícitos e inmorales en ninguna medida. Cada uno de nosotros está en sus plenas facultades para hacer lo que es correcto.
Seamos valientes en defender siempre lo que creamos verdadero y correcto, seamos parte de la solución y sobre todo seamos estandarte para el mundo que nos rodea, y fieles testigos de que la educación es en verdad la clave del éxito y la llave para mejorar la situación socioeconómica de toda sociedad, una inversión que traerá ganancias por generaciones de generaciones. ¡Que atesoremos en nuestros corazones lo que es realmente importante y duradero!
Graduados 2012, ¡HOY es uno de esos grandes días para atesorar!
Muchas gracias.
Andrea Navas Asturias
martes, 24 de enero de 2012
Invisible
Invisible
cuando volvi a ver hacia atrás y
no estabas, pensé que te vería más tarde y
no llegaste, pensé que me llamarías luego y
no llamaste
Invisible
el mensaje que escribí porque
no contestaste, el chat que cerré porque
no respondiste, el correo que borré porque
porque...
¿por qué?
Invi ble
ante tus oj s de cr st l la
sil eta divi a,
di nt s perf ect s
n riz de alg d n.
Inv si le
s lo qu ero mir rte y
habl rte y escuch rte, sab r qu en sos,
c mo sos, y qu da me en vos
simpl m nte
invisible.
cuando volvi a ver hacia atrás y
no estabas, pensé que te vería más tarde y
no llegaste, pensé que me llamarías luego y
no llamaste
Invisible
el mensaje que escribí porque
no contestaste, el chat que cerré porque
no respondiste, el correo que borré porque
porque...
¿por qué?
Invi ble
ante tus oj s de cr st l la
sil eta divi a,
di nt s perf ect s
n riz de alg d n.
Inv si le
s lo qu ero mir rte y
habl rte y escuch rte, sab r qu en sos,
c mo sos, y qu da me en vos
simpl m nte
invisible.
lunes, 16 de enero de 2012
ALGUIEN...
.OY YOS NEIUQ REBAS AREIUQ EUQ OICODRECAS LED RODEESOP LEIF Y ONGID ERBMOH NU A OCSUB OY
.ODOMOCNI AES EUQ NIS RALLAC Y RASNAC NIS RALBAH ADEUP NEIUQ NOC NEIUGLA
.AES EUQ OLAM OL O ONEUB OL RATROPMI NIS DADREV AL ERPMEIS AGID EM EUQ Y EHCUCSE EM EUQ ,ERPMEIS ARAP OGIMA IM AES EUQ NEIUGLA
.SETNAJEMES SUS ED Y DOID ED OICIVRES LA ENEIT EUQ OL RAHCORRED AMET ON EUQ NEIUGLA
.ARREIT AL ERBOS ACINU AL AREUF IS OMOC RITNES AGAH EM EUQ NEIUGLA
.RADIUC AREIUQ OY NEIUQ A Y IM ED EDIUC EUQ NEIUGLA
.SAID SOL SODOT OLRECAH EMET ON EUQROP AGAH OL EUQ ONIS ,OLRECAH ARAP AID NU ANGISED DADEICOS AL ODNAUC ROMA US ERTSEUMED OLOS ON EUQ NEIUGLA
.OGIMNOC ONRETE RAGOH NU RAMROF EESED EUQ NEIUGLA
.RODEEVORP OMOC OLOS ON Y ERDAP OMOC SEDADILIBASNOPSER SUS RILPMUC APES EUQ NEIUGLA
.SOÑEUS SORTSEUN RILPMUC SOMADOP SOTNUJ Y RALOV EJED EM Y ,ZAPAC YOS EUQ OL ED Y OY YOS NEIUQ APES EUQ NEIUGLA
.ODOMOCNI AES EUQ NIS RALLAC Y RASNAC NIS RALBAH ADEUP NEIUQ NOC NEIUGLA
.AES EUQ OLAM OL O ONEUB OL RATROPMI NIS DADREV AL ERPMEIS AGID EM EUQ Y EHCUCSE EM EUQ ,ERPMEIS ARAP OGIMA IM AES EUQ NEIUGLA
.SETNAJEMES SUS ED Y DOID ED OICIVRES LA ENEIT EUQ OL RAHCORRED AMET ON EUQ NEIUGLA
.ARREIT AL ERBOS ACINU AL AREUF IS OMOC RITNES AGAH EM EUQ NEIUGLA
.RADIUC AREIUQ OY NEIUQ A Y IM ED EDIUC EUQ NEIUGLA
.SAID SOL SODOT OLRECAH EMET ON EUQROP AGAH OL EUQ ONIS ,OLRECAH ARAP AID NU ANGISED DADEICOS AL ODNAUC ROMA US ERTSEUMED OLOS ON EUQ NEIUGLA
.OGIMNOC ONRETE RAGOH NU RAMROF EESED EUQ NEIUGLA
.RODEEVORP OMOC OLOS ON Y ERDAP OMOC SEDADILIBASNOPSER SUS RILPMUC APES EUQ NEIUGLA
.SOÑEUS SORTSEUN RILPMUC SOMADOP SOTNUJ Y RALOV EJED EM Y ,ZAPAC YOS EUQ OL ED Y OY YOS NEIUQ APES EUQ NEIUGLA
martes, 29 de noviembre de 2011
Viajando al Sur...
Hacía frío y todo estaba muy oscuro, la neblina no dejaba ver bien el paisaje.
Pasaban las horas y los ojos de gato de la carretera eran lo único que podía distinguirse entre kilómetros y kilómetros de asfalto y brea.
Al fin se veía a lo lejos, ahí estaba, escondida entre la montaña... Su lugar favorito sobre toda la tierra...
-Un aguadulce por favor- Era lo más delicioso que podía saborear tras el largo viaje que apenas comenzaba.
-Adiós! Hasta la próxima- se despidió sabiendo que jamás regesaría...
Pasaban las horas y los ojos de gato de la carretera eran lo único que podía distinguirse entre kilómetros y kilómetros de asfalto y brea.
Al fin se veía a lo lejos, ahí estaba, escondida entre la montaña... Su lugar favorito sobre toda la tierra...
-Un aguadulce por favor- Era lo más delicioso que podía saborear tras el largo viaje que apenas comenzaba.
-Adiós! Hasta la próxima- se despidió sabiendo que jamás regesaría...
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Herencia de una sangre inmigrante: Tradiciones que trascienden el tiempo-espacio
Cabello negro, encrespado, ojos color café y tez de piel oscura era abuelito Aquilino. Se casó con Abuelita María José en Colombia, y a los años y unos cuantos hijos más, decidieron migrar a Panamá, donde posteriormente la familia volvería a migrar y se asentaría en la zona sur de Costa Rica. María Marciana Beita Navas (Mamá Marciana como le decíamos) se casó con Juan Bautista Navas Villanueva, dueño de grandes extensiones en Térraba de la zona sur de nuestro país, se dedicaba a la agricultura y a la ganadería, uno de los pocos letrados entre muchos, el doctor del pueblo como le decían, quien fue criado por frailes franciscanos alemanes.
Católico-apostólico y romano decía ser el abuelito Juan, una fe inquebrantable mezclada con creencias propias de los indígenas de Térraba era la base de la crianza para sus hijos, además de la cincha de la abuela y los abrazos cariñosos del abuelo. Es así como también las curaciones a enfermedades que aquejaran a cualquiera, se basaban en medicinas naturales y en oraciones en dialecto, que en efecto llegaban a curarlo todo.
Diecinueve embarazos fue la cuenta de Mamá Marciana, quien siempre dijo que “Juan nunca me tocó” en sus célebres discursos sobre el pudor y la feminidad. Se acuclillaba en un hueco que previamente había hecho en la tierra, sobre unas sábanas blancas lavadas en el río y acompañada por nadie más que la fuerza de la madre naturaleza que la rodeaba, se iba para el cerro y volvía con una criatura en sus brazos.
Era normal en esa época que los abuelos fueran quienes criaban a los nietos y nietas, la mayoría de los hijos-padres se iban a trabajar a la frontera a vender lo que sembraban en la finca, o a buscar canjear la yuca, los frijoles, el maíz o hasta las reses, por otros para llevar de vuelta a la casa algo diferente. Papá Juan contaba historias tremendas del paso del ganado por el Cerro de la Muerte, cuyo nombre, no en vano, hace referencia a cuantas almas eran devueltas a la tierra en el camino.
Esa era la actividad económica, a eso se dedicaban para darle de comer a los chiquitos, sin embargo conforme los abuelos iban envejeciendo, las hijas seguían el ciclo reproductivo, algunas se casaban otras no; los hijos se encargaban de los negocios de la familia, unos muy prósperos, otros no mucho.
Al paso de los años, fueron vendiendo partes de los terrenos, se fueron perdiendo los negocios y ante la alzada de la industrialización, decidieron migrar una vez más y establecerse en el Valle Central, en Vargas Araya. Papá Juan no dejaba de sorprenderse cada vez que tocaba el interruptor de la luz: -‘’¡Puta! ¡carajo! ¿Adónde iremos a llegar?’’- decía una y otra vez. Mamá Marciana se sorprendía de poder ver una novela en la televisión bicolor, la cual si acaso transmitía un par de canales, sin embargo no dejaba de ser una novedad en comparación con el radio que escuchaban todas las noches. “¡Ave María Purísima! Juan venga a ver esto…” gritó Mamá Marciana -“¡resucitó!” -decía- “¡resucitó! Esta mujer se murió ayer en la novela…”- cuando veía a alguna de las pocas actrices aparecer de nuevo en alguno de los escasos programas de televisión.
Seguían viajando al Sur para cuidar de las fincas que quedaban, muchos de los hijos se fueron quedando en el camino, en Buenos Aires y San Isidro del General se asentaron la mayoría. Los nietos entraron a estudiar a la escuela pública, aunque era normal llevárselos por temporadas a visitar a los primos que aún estaban viviendo en la finca, lo cual provocaba en ocasiones que perdieran uno o dos o más años de escuela.
Papá Juan y Mamá Marciana eran los únicos que hablaban la lengua Térraba, los hijos y nietos entendían todas las frases, especialmente cuando se trataba de alguna orden de acatamiento inmediato, sin embargo no quisieron enseñarla como tal. De hecho aún en la cuidad se subían al bus y lo único que pronunciaban en español era para preguntarle al chofer: -“Señor piloto, ¿Adónde llega esta cazadora?”, pues el resto del camino iban hablando entre ellos en su propia lengua, la cual era incomprensible para los demás.
Mi papá fue criado prácticamente en la cuidad, pero el orgullo de su sangre mantiene viva en su memoria los recuerdos de vivir en la finca y de sus aventuras con Papá Juan. Es la generación de mi papá la que ha procurado transmitir esa tradición de lucha y esfuerzo, de trabajo incansable y de amor por la vida, por la familia y por la educación.
Los paseos familiares más memorables datan de las veces que entre los primos nos hemos puesto de acuerdo para ir al Sur, a visitar a los otros primos que viven allá. No puede faltar ir a pescar al Térraba o a bañarse en el Coto, montar a caballo e ir a arrear al ganado del potrero, matar un chancho y escuchar a los más viejos contar las historias de los abuelos.
Hasta hace algún tiempo la familia Navas Beita nos reuníamos solo para los funerales, es de hecho una tradición que para muchos pareciera extraña, pero en un funeral no se llora sino se goza. No podría nadie imaginarse que ante tal pachanga de comidas, historias y juegos, haya un difunto en la sala. De hecho el último funeral en el cual se reunió la familia fue el de Tio Manuel, se veló en Quepos en medio de tamales, chicha y mucha música. De los 19 embarazos de Mamá Marciana se tomó la foto de los cuatro hijos que aún vivían para esa fecha: Tio Chente (Juan Vicente Jorge Alberto como le puso la abuela Marciana) el mayor de todos, Tío Roberto el menor de todos, Tía Melly y Tía Silvina.
Luego de que esa evidente tendencia, se decidió que la familia se reuniría para festejar la vida y no solo por la ocasión de alguna muerte. Han sido grandes oportunidades de poder conocer y de aprender de la sabiduría y de las historias de los más viejos, en especial de aquellos que sí tuvieron la experiencia de vivir con los abuelos y de aprender desde la fuente principal las tradiciones y costumbres de los indígenas.
Ya no quedan muchos viviendo en Térraba, Pablo Navas es uno de los primos que aún está por allá, ejemplo de la familia por mantenerse en la lucha por buscar mejores condiciones de salud y educación para los habitantes de la región. De los pocos que quedan ya casi nadie habla Térraba, muchos hemos querido aprender el lenguaje, de hecho Tío Roy trajo una vez a una señora de para que nos enseñara, pero en poco tiempo fue difícil.
Sin embargo los esfuerzos por mantener lo poco que nos queda de la cultura indígena son constantes, las comidas son de hecho de las tradiciones que mantenemos siempre. En toda fiesta de la familia están presentes los tamales de arroz, el ‘bien me sabe’ y la chicha. Es esta la evolución de una historia, la cual comenzó con la migración de una familia y se convirtió en una tradición de mantener vivo el recuerdo y las tradiciones de un legado orgullosamente indígena costarricense.
Por generaciones estará presente nuestro legado indígena, los rasgos genéticos de tez de piel, cabello negro y ojos oscuros, y de ese carácter luchador y combativo, de esfuerzo y de amor por “la sangre de nuestra sangre”; ya mezclada, ya distinta, pero al fin y al cabo sangre.
Católico-apostólico y romano decía ser el abuelito Juan, una fe inquebrantable mezclada con creencias propias de los indígenas de Térraba era la base de la crianza para sus hijos, además de la cincha de la abuela y los abrazos cariñosos del abuelo. Es así como también las curaciones a enfermedades que aquejaran a cualquiera, se basaban en medicinas naturales y en oraciones en dialecto, que en efecto llegaban a curarlo todo.
Diecinueve embarazos fue la cuenta de Mamá Marciana, quien siempre dijo que “Juan nunca me tocó” en sus célebres discursos sobre el pudor y la feminidad. Se acuclillaba en un hueco que previamente había hecho en la tierra, sobre unas sábanas blancas lavadas en el río y acompañada por nadie más que la fuerza de la madre naturaleza que la rodeaba, se iba para el cerro y volvía con una criatura en sus brazos.
Era normal en esa época que los abuelos fueran quienes criaban a los nietos y nietas, la mayoría de los hijos-padres se iban a trabajar a la frontera a vender lo que sembraban en la finca, o a buscar canjear la yuca, los frijoles, el maíz o hasta las reses, por otros para llevar de vuelta a la casa algo diferente. Papá Juan contaba historias tremendas del paso del ganado por el Cerro de la Muerte, cuyo nombre, no en vano, hace referencia a cuantas almas eran devueltas a la tierra en el camino.
Esa era la actividad económica, a eso se dedicaban para darle de comer a los chiquitos, sin embargo conforme los abuelos iban envejeciendo, las hijas seguían el ciclo reproductivo, algunas se casaban otras no; los hijos se encargaban de los negocios de la familia, unos muy prósperos, otros no mucho.
Al paso de los años, fueron vendiendo partes de los terrenos, se fueron perdiendo los negocios y ante la alzada de la industrialización, decidieron migrar una vez más y establecerse en el Valle Central, en Vargas Araya. Papá Juan no dejaba de sorprenderse cada vez que tocaba el interruptor de la luz: -‘’¡Puta! ¡carajo! ¿Adónde iremos a llegar?’’- decía una y otra vez. Mamá Marciana se sorprendía de poder ver una novela en la televisión bicolor, la cual si acaso transmitía un par de canales, sin embargo no dejaba de ser una novedad en comparación con el radio que escuchaban todas las noches. “¡Ave María Purísima! Juan venga a ver esto…” gritó Mamá Marciana -“¡resucitó!” -decía- “¡resucitó! Esta mujer se murió ayer en la novela…”- cuando veía a alguna de las pocas actrices aparecer de nuevo en alguno de los escasos programas de televisión.
Seguían viajando al Sur para cuidar de las fincas que quedaban, muchos de los hijos se fueron quedando en el camino, en Buenos Aires y San Isidro del General se asentaron la mayoría. Los nietos entraron a estudiar a la escuela pública, aunque era normal llevárselos por temporadas a visitar a los primos que aún estaban viviendo en la finca, lo cual provocaba en ocasiones que perdieran uno o dos o más años de escuela.
Papá Juan y Mamá Marciana eran los únicos que hablaban la lengua Térraba, los hijos y nietos entendían todas las frases, especialmente cuando se trataba de alguna orden de acatamiento inmediato, sin embargo no quisieron enseñarla como tal. De hecho aún en la cuidad se subían al bus y lo único que pronunciaban en español era para preguntarle al chofer: -“Señor piloto, ¿Adónde llega esta cazadora?”, pues el resto del camino iban hablando entre ellos en su propia lengua, la cual era incomprensible para los demás.
Mi papá fue criado prácticamente en la cuidad, pero el orgullo de su sangre mantiene viva en su memoria los recuerdos de vivir en la finca y de sus aventuras con Papá Juan. Es la generación de mi papá la que ha procurado transmitir esa tradición de lucha y esfuerzo, de trabajo incansable y de amor por la vida, por la familia y por la educación.
Los paseos familiares más memorables datan de las veces que entre los primos nos hemos puesto de acuerdo para ir al Sur, a visitar a los otros primos que viven allá. No puede faltar ir a pescar al Térraba o a bañarse en el Coto, montar a caballo e ir a arrear al ganado del potrero, matar un chancho y escuchar a los más viejos contar las historias de los abuelos.
Hasta hace algún tiempo la familia Navas Beita nos reuníamos solo para los funerales, es de hecho una tradición que para muchos pareciera extraña, pero en un funeral no se llora sino se goza. No podría nadie imaginarse que ante tal pachanga de comidas, historias y juegos, haya un difunto en la sala. De hecho el último funeral en el cual se reunió la familia fue el de Tio Manuel, se veló en Quepos en medio de tamales, chicha y mucha música. De los 19 embarazos de Mamá Marciana se tomó la foto de los cuatro hijos que aún vivían para esa fecha: Tio Chente (Juan Vicente Jorge Alberto como le puso la abuela Marciana) el mayor de todos, Tío Roberto el menor de todos, Tía Melly y Tía Silvina.
Luego de que esa evidente tendencia, se decidió que la familia se reuniría para festejar la vida y no solo por la ocasión de alguna muerte. Han sido grandes oportunidades de poder conocer y de aprender de la sabiduría y de las historias de los más viejos, en especial de aquellos que sí tuvieron la experiencia de vivir con los abuelos y de aprender desde la fuente principal las tradiciones y costumbres de los indígenas.
Ya no quedan muchos viviendo en Térraba, Pablo Navas es uno de los primos que aún está por allá, ejemplo de la familia por mantenerse en la lucha por buscar mejores condiciones de salud y educación para los habitantes de la región. De los pocos que quedan ya casi nadie habla Térraba, muchos hemos querido aprender el lenguaje, de hecho Tío Roy trajo una vez a una señora de para que nos enseñara, pero en poco tiempo fue difícil.
Sin embargo los esfuerzos por mantener lo poco que nos queda de la cultura indígena son constantes, las comidas son de hecho de las tradiciones que mantenemos siempre. En toda fiesta de la familia están presentes los tamales de arroz, el ‘bien me sabe’ y la chicha. Es esta la evolución de una historia, la cual comenzó con la migración de una familia y se convirtió en una tradición de mantener vivo el recuerdo y las tradiciones de un legado orgullosamente indígena costarricense.
Por generaciones estará presente nuestro legado indígena, los rasgos genéticos de tez de piel, cabello negro y ojos oscuros, y de ese carácter luchador y combativo, de esfuerzo y de amor por “la sangre de nuestra sangre”; ya mezclada, ya distinta, pero al fin y al cabo sangre.
miércoles, 15 de junio de 2011
Herida de muerte...
A veces lo intentaban... pero no lo lograban...
Cansada de estar sola en la copa del arbol, ella, la savia bruta, quiso bajar a explorar...
De primera entrada no vio nada que le llamara la atencion... muchos pavos reales con sus colas extendidas, pero nada... nada...
un intercambio de miradas... pero nada... nada
cielo, tierra y mar.... mil maravillas, pero nada... no era...
Un viaje, un parecido... pero nada... no hubo respuesta
Se sento en una piedra, a pensar, a sentir, a pensar, a sentir, a pensar, a sentir...
Junto a la piedra se sento un lenador... los segundos, los minutos y las horas pasaron... los dias, las semanas, los meses... el tiempo paso y la brisa los unio, las palabras no se terminaban, no podian terminarse!... magia y colores... lo que faltaba... ya no estaba sola en el mundo
Seguia pensando... y sintiendo... pensaba... y sentia...
Se preguntaba... ya no podia esconderlo, fue maravilloso... el tambien se lo estaba preguntando!
De pronto la lluvia la desperto... se dio cuenta que habia pasado mucho tiempo... los frutos! se dijo...
Tenia que regresar... pero ya no sabia como... la savia se lo demandaba... pero ya no sabia como...
Neblina... que habia pasado con el sol? donde estaba? por que se habia escondido?
Le entrego una perla, le prometio que estaria esperando, otra vez sola... en la copa del arbol... la savia bruta... sola... sola... sola...
Cansada de estar sola en la copa del arbol, ella, la savia bruta, quiso bajar a explorar...
De primera entrada no vio nada que le llamara la atencion... muchos pavos reales con sus colas extendidas, pero nada... nada...
un intercambio de miradas... pero nada... nada
cielo, tierra y mar.... mil maravillas, pero nada... no era...
Un viaje, un parecido... pero nada... no hubo respuesta
Se sento en una piedra, a pensar, a sentir, a pensar, a sentir, a pensar, a sentir...
Junto a la piedra se sento un lenador... los segundos, los minutos y las horas pasaron... los dias, las semanas, los meses... el tiempo paso y la brisa los unio, las palabras no se terminaban, no podian terminarse!... magia y colores... lo que faltaba... ya no estaba sola en el mundo
Seguia pensando... y sintiendo... pensaba... y sentia...
Se preguntaba... ya no podia esconderlo, fue maravilloso... el tambien se lo estaba preguntando!
De pronto la lluvia la desperto... se dio cuenta que habia pasado mucho tiempo... los frutos! se dijo...
Tenia que regresar... pero ya no sabia como... la savia se lo demandaba... pero ya no sabia como...
Neblina... que habia pasado con el sol? donde estaba? por que se habia escondido?
Le entrego una perla, le prometio que estaria esperando, otra vez sola... en la copa del arbol... la savia bruta... sola... sola... sola...
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